Paquetes a México
México es un destino único no sólo por bellísimas playas, las aguas cálidas que bañan sus costas, y la riqueza arqueológica que posee sino además porque tiene un turismo de primer nivel con una infraestructura avanzada y con ofertas que permiten viajar con cualquier presupuesto. El año pasado realicé mi primera visita a México. Por razones de comodidad y por ser la primera vez, decidí contratar un paquete desde Buenos Aires a través de la web. El paquete era de ocho días y comprendía México, Taxco y Acapulco. Me parecía interesante conocer en poco tiempo, tres sitios de inigualable belleza. El vuelo no tuvo sobresaltos y al llegar al aeropuerto Benito Juárez de Ciudad de México, me esperaba un representante de la agencia donde compré el paquete con una combi para trasladarme al Hotel Ambassador. Durante ese primer día repuse energías preparándome para lo que se venía. El segundo día lo dedicamos a recorrer el Centro histórico de la ciudad, visitando el Zócalo, la Catedral Metropolitana, el Palacio Nacional y el Museo de Antropología. A la mañana siguiente, realizamos una excursión a la Basílica de Guadalupe, y luego a San Juan de Teotihuacan donde conocí las Pirámides del sol y de la luna. En este lugar nos alojamos ya que se hacía demasiado tarde y valía la pena disfrutarlo a pleno. Al otro día nos dirigimos hacia Taxco, un lugar del que yo había oído muy poco. En el camino se encuentra Cuernavaca, la ciudad de la eterna primavera. En Taxco, pasamos la noche. Esta es una ciudad quedada en el tiempo con callecitas empedradas y entre sus tesoros arquitectónicos está la Catedral Santa Prisca, una muestra del estilo barroco español en América.
Al día siguiente muy temprano, salimos hacia Acapulco a través de las sinuosas rutas de montaña que tantas veces había visto en las películas. Llegamos al mediodía. Bajo un sol pleno y un cielo de azul puro, Acapulco brillaba más que nunca. Por la tarde hicimos una excursión por la Bahía en un crucero asistiendo a un magnífico atardecer entre las espectaculares mansiones de los alrededores. El penúltimo día era libre así que aproveché las arenas blancas de Acapulco para descansar. Al otro día un vuelo de Aeroméxico me traería de nuevo a Buenos Aires.



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